Productividad en fin de semana

No soy ningún Berto Pena de la vida ni mucho menos -¡ojalá!-. Es más se pueden contar con los dedos de las manos las veces en las que me siento productivo fuera de horario laboral, pero tengo que reconocer que este fin de semana ha sido intenso.

Un \"mv cena.fri cena.sat\" dejó la tarde del viernes para diversas compras que teníamos pendientes desde antes de la oposición de Marta así que aprovechamos para ello mientras pensábamos la película que tendría el honor de abrirnos las puertas del cine esta temporada. El estreno de Luna nueva se llevó la palma con una gran decepción -menudo bodrio- pero al menos hemos vuelto a sentir ese olor a palomitas, gominolas y -omg!- hormonas adolescentes desatadas por un torso desnudo. Tiene guasa.

El sueño generado por la más que lenta reproducción de vampiros y lobos enamorados dió paso a un brico-sábado lleno de escayola, taladro y halógenos antes de la gran cena pospuesta.

De la cena puede hablar mejor que yo el anfitrión en sus dos posts, el antes y el después. Exquisita como siempre y -al menos- gané una partida de Scrabble antes de salir desplumado en el Texas Holdem :P.

Todavía me duelen los dedos de los acordes -por llamarlos de alguna forma- de domingo, después de una agradable visita a flexo, eMe y Noa con clase de guitarra incluida. Genial escuchar algo más que dedos en una acústica para acabar el finde con las pilas cargadas.

Y aunque últimamente todas estas \"crónicas diarias\" que debería meter en la categoría \"yo, mi, me, conmigo\" del blog las voy actualizando por Twitter, -no sé por qué- me apetecía escribir algo personal en este pequeño y -últimamente olvidado- rincón digital.

Porque no todo van a ser scripts, programación, sistemas... semos personas normales (o eso creemos).

About the author

Óscar
has doubledaddy super powers, father of Hugo and Nico, husband of Marta, *nix user, Djangonaut and open source passionate.