Asesinato en Facebook
El título es bastante fuerte y aunque no deja de ser una anécdota estaría bien darles a las redes sociales su justa importancia en todos los aspectos. La historia en cuestión:
Pasó en Junín esta semana, a menos de trescientos kilómetros de Buenos Aires. La versión sobre el asesinato de una conocida médica de la ciudad empezó a circular por Facebook y en cuestion de horas se convirtió en el caso policial del día. Además de la prensa local (también existieron consultas de medios nacionales), la policía se involucró en la búsqueda del cuerpo y realizó averiguaciones en hospitales, sanatorios y hasta casas mortuorias. ¿Resultado? Negativo. El cadáver no aparecía por ningún lado y, entre una cosa y otra, el misterio de la doctora brutalmente asesinada duró todo el día. ¿Qué pasó en realidad? La mujer habría sido víctima de un hackeó de su cuenta de Facebook (un bromista la habría declarado asesinada) y, dado que estaría viajando por la India, no pudo ser contactada a tiempo; ausencia de comunicación que facilitó la broma. De hecho (esto pasó el miércoles), los rumores sobre su paradero todavía circulan.
La creciente credibilidad de la web es un dato que deberíamos tener en cuenta. Si un simple bromista pudo mantener expectante a toda una ciudad y movilizar a las fuerzas públicas, ¿qué podría ocurrir en caso de sabotaje a gran escala? A diferencia del papel e incluso la televisión donde existen ciertos filtros, Internet es una bolsa de gatos en la que depositamos confianza ciega. Los niveles de manipulación a los que estamos expuestos no sólo son desconocidos, también resultan difíciles de controlar. Nunca antes enfrentamos un potencial enemigo de estas características.
Fuente: Segu-Info.